Afelandra

La afelandra o aphelandra es una planta exótica originaria de América del Sur, en concreto de Brasil, y se adapta con cierta facilidad en interiores, siempre y cuando esté en las condiciones idóneas para su desarrollo.

Con hermosas hojas yuxtapuestas, color verde brillante y con venas laterales y transversales de color blanco, la afelandra por es una planta muy apreciada en la decoración interior gracias a su aspecto tan exuberante. Además de sus atractivas hojas, la afelandra saca en otoño unas preciosas inflorescencias amarillas, rojas o color coral que completan su belleza.

Características de la afelandra

cuidados de la afelandra

Nombre popular de la planta: Afelandra

Nombre científico: Aphelandra squarrosa

Origen: De Brasil u otras regiones de América Tropical

Ubicación: Planta de interior o zona exterior húmeda y fresca.

Luz y temperatura: Semisombra y altas temperaturas.

Riego: Necesita humedad y riego frecuente

Abono: Tierra fértil y fertilizante líquido en época de floración.

La afelandra florece a principios de otoño, cuando la mayoría de los cultivos domésticos ya han florecido. Para un correcto desarrollo en interior la afelandra necesita una serie de cuidados específicos, aunque que sencillos, que permitirán la planta crezca y florezca.

A principios de otoño, la planta arroja flores de color amarillo, rojo o color rosáceo, formando una inflorescencia espinada con brácteas de forma cuadrangular que alcanzan una altura de 20 cm y suele durar hasta 8 semanas sin marchitar.

Existen más de 200 especies de esta planta en la naturaleza, pero solo unas pocas especies sobreviven en casa entre las cuales destacamos:

  • Aphelandra aurantiaca (naranja) – tiene hojas ovaladas oblongas, que alcanzan una longitud de 25 cm, e inflorescencias de color naranja brillante.
  • Aphelandra squarrosa (scoarossa): difiere de las vetas pálidas en las placas foliares y de las inflorescencias amarillas claras.
  • Aphelandra tetragona (peinada) – sorprende con grandes inflorescencias de color rojo en forma de crestas y color verde saturado de follaje.
  • Aphelandra sinclairiana (panameña) – puede tener flores de color rosa, naranja e incluso lila.

En la naturaleza, la planta crece en forma de arbustos o hierba alta y florece en el verano.

¿Cómo cuidar la afelandra?

cuidados aphelandra

Todas las plantas de interior requieren ciertas condiciones para mantener un crecimiento normal, y en el caso de la afelandra no es distinto. A continuación veremos todos los aspectos a tener en cuenta si quieres que la afelandra se mantenga bonita y florezca en el interior.

Luz y calor

Para una planta originaria de un lugar tropical el calor es muy importante. Muchas flores de interior toleran fácilmente una caída en la temperatura del aire en el invierno a + 16 grados, sin embargo la afelandra no tolera bien el frío. Para el crecimiento y la floración de esta planta se necesita una temperatura de al menos + 22 ºC.

Además del calor, esta planta necesita una buena iluminación, por lo que el mejor lugar para ubicar la maceta son en zonas iluminadas, cerca de ventanos o puertas orientadas al oeste o al este. Si la afelandra se coloca en el alféizar de la ventana hacia el sur, la planta tendrá suficiente sol y calor, pero será necesario cuidar constantemente la protección del follaje de los efectos nocivos de los rayos ultravioletas directos.

Consejos del jardinero: Ubicar la planta lejos de otras plantas. La afelandra no tolera la cercanía con otras plantas y flores.

Riego

Los cuidados de la afelandra incluyen riego regular. El suelo de la maceta siempre debe estar ligeramente húmedo, y para regarlo es mejor usar agua templada suave, por ejemplo, agua de lluvia o agua calentada. No riegue la planta con agua fría del grifo.

Además, las hojas y la flor de la afelandra necesitan mucha humedad. por eso es recomendable rociar la planta con agua al menos 3 veces por semana pero eso no implica exceso de agua o encharcamiento. La tierra debe estar húmeda pero no totalmente encharcada.

plantas de interior afelandra

Trasplante y suelo

Para el crecimiento y desarrollo de la planta es recomendable un suelo equilibrado con una acidez neutra o débil. La mezcla de tierra puede comprarse en una tienda especializada o preparar en casa, mezclando tierra de césped, humus, turba y arena en proporciones iguales. El suelo debe ser liviano y suelto facilitando la respiración de las raíces y evitando el encharcamiento.

En verano es aconsejable añadir un fertilizante de amplio espectro en el agua para regar la planta al menos 2 veces al mes.

La planta necesita ser trasplantada cada primavera, ya que crece muy rápido y necesita más espacio para seguir su ritmo de crecimiento normal.

Propagación de la afelandra

Hay varias maneras de reproducir esta flor exótica, pero en cualquier caso, para que el proceso tenga éxito, necesita una temperatura ambiente cálida  y alta humedad.

  • Reproducción por Semillas: Las semillas utilizadas para la propagación de las afelandras se cosechan a principios de marzo y se plantan inmediatamente en una mezcla de tierra preparada a partir de césped y arena.
  • Esquejes: Es muy fácil propagar la afelandra con esquejes cortados en enero o mayo. Para cortar los esquejes, elije las ramas más antiguas y recorte las partes superiores para obtener un tallo de 15 cm de largo con dos hojas. Se pone la rama en un sustrato de suelo preparado previamente, se riega y se cubre con polietileno. Por lo general los esquejes tardan entre  15-20 días en sacra raíces. Después de que los esquejes echan raíces, se plantan en un lugar permanente en las macetas.
  • Follaje: La tecnología de reproducción de plantas con una hoja coincide exactamente con las reglas de los esquejes en crecimiento, solo en el papel del material de siembra es un corte de hoja con un brote axilar de un brote sano.

Poda después de la floración de la afelandra

Después de la floración, cuando la apariencia de la flor comienza a cambiar junto con el marchitamiento de las inflorescencias, se debe podar la planta.

afelandra flor

Después de la floración las hojas inferiores se caen, los tallos se desnudan y se alargan. Si no se poda la planta se convertirá rápidamente en un arbusto desordenado y poco atractivo. La poda regular y correcta ayudará a hacer frente a este problema.

Los expertos aconsejan podar la planta después de la floración, eliminando dos tercios del tronco principal y dejando solo unos pocos brotes en la parte inferior de la planta para un crecimiento futuro. Este procedimiento salvará la compacidad de la flor y aumentará el número de inflorescencias.

Problemas comunes

Hay una serie de problemas que son comunes para todas las variedades de plantas exóticas. Al cuidar la afelandra, debemos controlar cuidadosamente la condición y el color de las hojas, para evitar que la planta se muera.

Tras la floración es normal que la planta pierda parte de sus hojas, pero si la hojas caen antes o durante la floración, en este caso, la causa puede estar relacionada con malas condiciones ambientales para la planta: sequedad del aire, baja temperatura, luz del sol demasiado directa, etc.  Para solucionar el problema se debe trasladar la maceta a un lugar ventilado, fresco, húmedo y con luz indirecta.

Si la planta esta mustia y sin vida puede tratarse de un problema de exceso de corrientes de aire durante mucho tiempo, entonces las hojas se debilitan, comienzan a secarse en los extremos y se desvanecen gradualmente. Esto puede provocar la muerte de toda la planta, por lo que la afelandra debe trasladarse urgentemente a un lugar protegido.

Si la planta no florece, si las hojas son pequeñas y con un verde poco brillante, podemos estar ante un problema de falta de nutrición. Es necesario alimentar a la planta con microelementos útiles, y en casos especialmente descuidados, cortar y trasplantar a un nuevo suelo.

Manchas en las hojas. Las manchas marrones en las hojas de los afelandros indican exceso de luz de luz solar directa. Para solucionar el problema basta con buscar otro zona para ubicar la maceta.

Base del tallo podrido. Cuando la flor está en un lugar húmedo y frío por un tiempo prolongado, comenzará a pudrirse el tallo de la planta. La planta debe moverse con urgencia a un lugar cálido y no regar hasta que la tierra se seque y la flor no se recupere.

Hojas con color marrón. Además de todas las condiciones enumeradas anteriormente, la afelandra no podrá crecer y florecer en un ambiente gaseoso o humeante. Este representante caprichoso de la flora necesita aire fresco, de lo contrario las hojas del verde se convertirá en marrón oscuro.

 

Carmen Rosales

Mi nombre es Carmen Rosales y soy una apasionada de la jardinería. Llevo más de 20 años trabajando como botánica y he estudiado ingienería agronoma en la UPM. Las plantas son mi vida.