Ficus carica

El ficus carica normalmente conocida como higuera es una especie de árbol frutal con muchas referencias simbólicas. Es la primera planta descrita en la Biblia – Adan se puso sus hojas para tapar su desnudo. Muchos pueblos antiguos la consideraban como un árbol sagrado. Otros, la veneraban como un símbolo de fertilidad y fuente de fecundidad. Su origen es incierto: se presentó entre el sur de la Península Arábiga y la actual Turquía. Desde Oriente Medio, el fruto se extendió a los cuatro rincones del mundo.

Hay más de mil especies de higos, perteneciente al género Ficus, de la familia Moraceae, sin embargo no todos los frutos comestibles. Respecto a los frutos comestibles, la predominante sin duda es la que produce el Ficus carica.

En Todo Ficus, ofrecemos información amplia y especializada sobre diversos tipos de ficus, ya sean fructíferos o no. Es importante conocer las característica y cuidados que requieren cada tipo para potenciar el crecimiento de la planta.

Cultivo del ficus carica

La higuera es uno de los árboles que mejor responde a la poda, ya que rebrota con fuerza y abundantemente. El tiempo recomendado para llevar a cabo la poda es en el invierno, cuando el árbol está en reposo, o sea, con el crecimiento vegetativo paralizado.

La poda del ficus carica es generalmente drástica, ya que se elimina casi toda la corona. Se suele utilizar especiales para podas y muy afiladas y se debe cortar hasta la altura de las ramas que nos sobrepasa más o menos entre 1,60 y 1,80 metros de altura dependiendo del tamaño del árbol. Al final, se debe mantener entre tres o cuatro nodos en cada rama.

El ficus carica se adapta bien a los climas cálidos (la higuera tolera temperaturas de hasta 42 ° C, con la ventaja añadida de ser capaz de producir frutos durante todo el año si se cultiva en climas cálidos, condicionados solamente por el riego y la poda. En las regiones calientes, la producción de la fruta es más abundante y los higos son más dulces.

Plagas en el ficus carica

La higuera es objeto de ataque de diversas plagas y enfermedades, que si no son controladas adecuadamente pueden hacer menguar la producción o bien matar la planta.

Las sucesivas generaciones de propagación vegetativa (plantas cultivadas a partir de partes de la misma planta por injerto, corte u otros medios) causa la degeneración, dejando las plantas sean más susceptibles a la enfermedad. Se recomienda al productor comprar planteles en viveros registrados e inspeccionados, para garantizar la ausencia de plagas y enfermedades.

La cosecha y post-cosecha deben realizarse con extrema precaución, evitando daños físicos a la fruta. Los frutos se extraen manualmente de los árboles, uno por uno, con todo el pedúnculo y se colocan en cajas forradas con paja, espuma u otro material. El látex o “leche”, producido por la planta puede producir irritación en la piel por lo que se recomienda el uso de guantes para proteger las manos.